miércoles, 25 de marzo de 2015

El concepto de acción política en el pensamiento de Hannah Arendt

El concepto de acción política ocupa un lugar fundamental en

el pensamiento de Hannah Arendt. La relevancia de este concepto

reside en que está estrechamente vinculado con los conceptos de

mundo de la vida político y de libertad. La teoría política de Arendt

se ocupa de describir cuáles son las condiciones para que la política

tenga lugar y de qué modo se lleva a cabo la construcción del mundo

político. Como es sabido, Hannah Arendt toma como punto

de referencia lo que ella denomina “La condición humana” y sus

actividades fundamentales: la vita activa y la vita contemplativa.

La primera está compuesta por tres actividades: la labor, el trabajo

y la acción. Esta triada hace las veces de un modelo heurístico que

da cuenta del sentido de tres actividades básicas del ser humano.

En primer lugar, a las actividades dirigidas a la conservación de

la vida y que tienen un carácter cíclico y de necesidad, Arendt las

denomina labor. En segundo lugar, a las actividades que tienen

un carácter procesual, y están determinadas por la lógica mediosfines,

las denomina producción o trabajo. Finalmente, la acción

es la actividad mediante la cual resulta posible la construcción y

transformación del mundo.

Este trabajo se propone presentar los caracteres básicos de la

teoría de la acción de Hannah Arendt, para ello desarrolla los siguientes

pasos: (1) presenta la relación de la acción con el concepto

de praxis, (2) señala la determinación fundamental de la acción a partir de la pluralidad; (3) se ocupa de la manera como la acción

tiene comienzo a partir de la libertad y no de la toma de decisión

volitiva. (4) Del mismo modo, presenta la relación de la acción

con la historia y cómo esta última le otorga su sentido general. (5)

Una vez presentados los rasgos generales del concepto de acción, se

dirige la atención a los elementos fundamentales de su estructura:

principio, fin, meta, motivación. (6) Posteriormente, se dirige de

nuevo la mirada hacia la relación entre la acción y el mundo, en

particular hacia el espacio público. (7) Finalmente se presentan

algunas consideraciones sobre la relación entre la libertad política,

el poder y el concepto de acción.



Acción y pluralidad



Arendt presenta, en primer lugar, a la acción como la actividad

mediante la cual los seres humanos pueden transformar el mundo

de la vida político; para ello se requiere de la participación de la

comunidad, de la existencia de un espacio público en el que los

ciudadanos puedan obrar, expresar y deliberar libremente. En

este sentido, la acción es la “actividad política por excelencia” y

la “natalidad” “es “la categoría central del pensamiento político”

(Arendt, La condición humana, 1993, p. 23). Así como el nacimiento

de un nuevo ser transforma la estructura y aún el espacio de

la comunidad familiar que lo recibe, del mismo modo la puesta en

marcha de la acción genera consecuencias imprevistas en el tejido

social. A juicio de Arendt, la “natalidad” es una categoría central de

la política, pues equivale al ejercicio de libertad de los ciudadanos

en el espacio público y a la posibilidad que ellos tienen de realizar

proyectos que enriquezcan la tradición y que constituyan el aporte

de esa generación al mundo de la vida político.

La acción funge como una actividad determinada por los siguientes

elementos:

a. La acción se caracteriza especialmente porque sigue un principio.

Este concepto lo retoma Arendt de las investigaciones de

Montesquieu sobre los diversos tipos de regímenes políticos y

de cómo ellos están determinados por un principio. El principio

tiene una doble perspectiva, de una parte psicológica, desde

la cual funge al modo de convicciones individuales y a la vez

propias de una comunidad. De otra parte, el principio hace

referencia a los valores, convicciones y creencias que una comunidad

comparte y que a la vez determinan la manera como

se interrelacionan las personas cuando buscan dirimir asuntos

públicos, en los que no basta aplicar una norma establecida,

o que no pueden ser resueltos por un especialista que conoce

de antemano la solución gracias a su experticia en el tema.

Ejemplos de principios son: el honor, la libertad, la igualdad,

la justicia, la solidaridad, entre otros. Arendt aclara que ellos

varían históricamente y que difieren entre las comunidades

políticas. Además, existe una correlación entre el principio

que encarnan las comunidades y el tipo de gobierno: así, a

la democracia corresponde el principio de la libertad, y a la

monarquía el del honor.

El principio tan solo pertenece a las acciones (y no a la

estructura general de las actividades de la labor y de la producción),

pues de una parte se forma a partir de las perspectivas

que han consolidado cierto estilo de actuar, y de otra parte, no

puede equipararse a la representación que guía el proceso de

producción. El principio, sostiene Arendt, “pone en marcha

la acción”, aunque no sea su “causa inmediata” o aquello que

la desencadena (Arendt, Qué es la política, 1977, p. 134). Esto

significa que si bien la acción requiere del primer paso que dan

uno o varios agentes, por ejemplo, en la deliberación sobre la

conveniencia de la guerra, con todo su origen está en el prin cipio, que es anterior a las tomas de posición de los agentes

y que sobrevive al carácter transitorio y fútil de la acción. En

efecto, una vez que los agentes han deliberado, sus discursos

y los efectos de los mismos no se pueden preservar mediante

la acción misma, sino a través de la producción de textos, de

medios técnicos que almacenen o preserven lo dicho o de la

ley. Los efectos de la acción son muy diversos, y van desde la

consagración (o derogación) de una ley, hasta la resolución de

declarar la guerra. Por su carácter impredecible, no se puede

saber con certeza, ni de cuando comienzan, ni de cuando

terminan las acciones, pero los agentes tampoco tienen suficiente

claridad del sentido de sus acciones, así no tengan duda

alguna sobre los objetivos y principios de su actuar. Como se

dijo anteriormente, Arendt sostiene que la tarea de descifrar el

sentido y las consecuencias de las acciones corresponde tanto

a los historiadores como a los literatos y/o poetas.

En definitiva, el principio no es, como lo puede ser la convicción,

una posesión exclusiva de un individuo y por ello no

funge como la causa inmediata de la acción, pues ésta tendría

que ver más con la motivación. Por ejemplo, el dolor por el

secuestro de un hijo, que lleva a que varios padres de familia

se unifiquen y, sin saberlo o proponérselo, realicen una acción.

En orden a descifrar el ser propio de la acción, es necesario

tener presente el carácter fundamental que en ella juegan los

principios y cómo están arraigados en las convicciones, costumbres,

creencias y estados anímicos fundamentales de los

agentes, en definitiva en el ethos, esto es, en el estilo propio de

actuar de una comunidad, el cual funge al modo de un carácter.

Adicionalmente, llama la atención que aún la acción

violenta se rige por principios, como el temor en el caso de la

tiranía. Esto daría pie a establecer una cierta jerarquía en los

principios, bajo el criterio de en qué medida ellos permiten la

realización de lo humano, de la política, o si se quiere de la libertad.



Bibliografía

Arendt, H. (1967). Sobre la revolución. Revista de Occidente, Madrid.

Arendt, H. (1977). Qué es la política. Barcelona: Paidós.

Arendt, H. (1993). La condición humana. En G. Ramón (Trad.). Barcelona:

Paidós.

Arendt, H. (1996). Entre el pasado y el futuro. Barcelona: Península.

Aristóteles. (1970). Ética a Nicómaco. En M. Araujo, & M. Julián, Versión

bilingüe. Madrid: Instituto de estudios políticos.

Aristóteles. (1990). Metafísica. En V. García, Versión trilingüe. Gredos.







1-Buscar la biografía de Arendt.


2-Según Arendt cómo se vincula la acción política con los conceptos de mundo de  vida política y de libertad.

3- Este trabajo propone presentar los caracteres básicos de la teoría de la acción de Hannah Arendt, para ello desarrolla siete pasos-

4-Realizá un resumen de la relación entre la libertad política,el poder y el concepto de acción.

5-Actividad para entregar el viernes 10/4/15.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Teoría y praxis política en el pensamiento de Antonio Gramsci

Fundamentación


Antonio Gramsci es uno de los pensadores políticos contemporáneos más significativos. Sus aportes son insoslayables para pensar el peculiar entrelazamiento entre la teoría y la práctica políticas que signan el Siglo XX. Puede decirse que es un autor clásico, en el sentido que le da Norberto Bobbio: a. es un intérprete auténtico y único de su tiempo, para cuya comprensión se utilizan sus obras; b. siempre es actual y cada generación lo relee; c. ha construido teorías-modelo o conceptos clave que se emplean en la actualidad para comprender la realidad. Porque aunque no cabe duda de que el capitalismo de nuestros días se presenta en una forma diferente del capitalismo que estudió y contra el cual luchó Gramsci, ¿es diferente su sustancia? O, más aún, ¿ha sido superada por la historia toda la diversidad de formas de su existencia y de vías posibles para su superación revolucionaria examinadas o propuestas por Gramsci?


Volver sobre la obra del italiano siempre implica un gran desafío. Por una parte, se trata de ser lo más fiel posible al propio autor, teniendo en cuenta tanto la letra como el contexto histórico de su producción y su pertenencia teórico-política a la tradición marxista. Rescatar la dimensión histórica nos permitirá no perder de vista el origen de las preocupaciones gramscianas-arraigadas profundamente en la praxis-, a la vez que evitar extensiones improcedentes de sus conceptos y categorías de análisis.


Ejercitación

1)        Leer el siguiente texto:


La filosofía práctica enfatiza las relaciones entre el pensamiento, la acción humana y sus efectos; principalmente   la ética y la filosofía política se derivan de los análisis especulativos de la realidad, interpretada de forma humana, histórica por tanto política.


La praxis política tiene como sentido, organizar a la sociedad jerárquicamente, determinar el rumbo de la misma y para llegar a entender las necesidades de la sociedad de una manera más profunda; para así satisfacerlas sea más sencillo.


Tiene como reto organizar una sociedad, pero para ello se enfrenta a grandes problemáticas sociales, por ejemplo tiene que analizar las necesidades de la sociedad a pesar de la pluralidad; tiene que aprender a emplear las acciones necesarias para satisfacer las demandas de la sociedad, entendiendo las diferencias que la distinguen de las demás.



Implica entender las cuestiones fundamentales sobre el gobierno, la libertad, la justicia, la propiedad, la autoridad, los derechos, la ética, la moral, es entender la realidad histórica que ha consolidado   a la sociedad como tal, y aprovechar eso para dirigir a la sociedad por el camino deseado.


Para que se lleve a cabo, necesita que se esté verdaderamente comprometido tanto con la sociedad como con la realidad, tener la capacidad de analizar e interpretar la filosofía política; y el compromiso y responsabilidad de intervenir en la realidad para poder transformar el mundo real políticamente.


La política como ciencia se ha estudiado poco y se ha creído que se ejerce en demasía, se ha sobrevaluado su poder y se ha dejado a la improvisación su uso. La praxis política va mucho más allá de sólo entender la parte dogmática de una carta magna.




2)        Observar el siguiente video:





3)        En no más de 4 alumnos, tomar el texto de praxis política, más lo que viste en el video, sumando lo debatido en clase con tus palabras, nada complejo!

NO MÁS DE 10 RENGLONES.

a)Tomála praxis política que explica Gramsci. Resignificalo. Traélo al día de hoy.

Establece comparaciones de esa época y la actual y responde en base a lo leído.

 b)¿Qué es para vos política, hacer política y ser político?

****Se realiza en la carpeta en forma individual, para el miércoles 1/4/15

Quiero pasión en esas respuestas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


miércoles, 11 de marzo de 2015

El papel de las ONGs.

1- Visiten una asociación que opere en su comunidad.

2-Averigüen cuándo se fundó y cuáles son sus objetivos, quienes participan y si trabajan  de manera conjunta con las instituciones del estado o con otras asociaciones.

3-Mencionen acciones concretas que realice la asociación visitada.

4.¿Por qué se creó?

martes, 3 de marzo de 2015

Bienvenidos!!!!!!

Ciudadanía Política es un espacio para promover la reflexión y el intercambio de ideas, y para la construcción colectiva de valores y prácticas que permitan y potencien el ejercicio de los derechos políticos que tenemos los ciudadanos que vivimos y trabajamos por la democracia.

Diagnóstico de Política y Ciudadanía

Las demandas del 18-F se abren paso en la marcha del 1-M

Por María Esperanza Casullo  | Para LA NACION

La marcha del 18-F por Alberto Nisman continuó una larga tradición de la cultura política nacional: en la Argentina, quien percibe que ha sido víctima de un daño con causas públicas se moviliza para reclamar a los responsables y construir solidaridad social para con su causa. La ocupación de la plaza como espacio material y simbólico de denuncia, de reclamo y de catarsis es más antigua que la República.


La eficacia de las marchas y las protestas en el imaginario quedó reforzada luego de 2001. Las concentraciones fueron claves en la construcción de coaliciones opositoras al Gobierno: en 2004 lo hicieron las marchas convocadas por Juan Carlos Blumberg; en 2008, las manifestaciones en contra de la resolución 125; en 2012, los cacerolazos; en 2013, la marcha por las muertes en Once, y el mes pasado, la marcha del 18-F. Hoy el Gobierno disputará el espacio público con la movilización del 1-M.


Aunque tuvieron características similares, aquellas marchas mostraron diferentes conformaciones e impactos. Todas abrevaron mayoritariamente del aporte de los sectores urbanos de clase media, que se conectan con la política mediante las esferas públicas de la prensa y no directamente a través de partidos. En todas se verificó una notable dinámica: los referentes de los partidos políticos marcharon detrás de las víctimas o referentes sociales: los candidatos no fueron convocantes ni oradores, sino acompañantes.

Sin embargo, existieron importantes diferencias. Un primer dato es que la masividad de las marchas no está correlacionada con su impacto político y electoral. Parecen tener mayor posibilidad de éxito aquellas movilizaciones que presentan a la sociedad una demanda institucional concreta. Blumberg demandaba cambios en el Código Penal y los obtuvo; la Mesa de Enlace quería impedir el cambio en el régimen de retenciones y lo obtuvo. Sin embargo, nunca quedó muy claro qué querían los cacerolazos y eso ayudó a su dilución.

El perfil social de los que participaron en el 18-F fue muy similar a las marchas anteriores. Sin embargo, hay rasgos novedosos. Esta marcha marcó la acción directa y pública de un actor nuevo: una parte de los fiscales y jueces federales. No existió una demanda, sino varias: la resolución judicial del caso Nisman, el apoyo a miembros del Poder Judicial frente al Poder Ejecutivo, la expresión de una identidad opositora al Gobierno, la solidaridad con las hijas y la familia de Nisman. A diferencia de Blumberg o de los familiares de las víctimas de la tragedia de Once, ellos forman parte del Estado y tienen una cuota de poder institucional. Encabezar esta marcha es un gesto legítimo y democrático, pero que conlleva cierto riesgo político: pasar de ocupar la posición de un funcionario cuyas palabras están amparadas en la autoridad que emana de su cargo a personas con discursos públicos, con las cuales otros pueden discrepar de manera igualmente legítima.

Seguramente la marcha de hoy será grande. Tal vez la Presidenta elija esta oportunidad para recoger y responder las demandas del 18-F -como lo hizo el kirchnerismo con las demandas de Blumberg- o tal vez opte por polarizar aún más. Es probable que sea esto último: mientras más cerca estén las elecciones de octubre, mayor será la tendencia a polarizar. La mayor diferencia será que la marcha kirchnerista estará destinada a escuchar el mensaje de un liderazgo único y centralizado, algo que del lado de la oposición aún está en construcción.

La autora es politóloga y docente.


Actividad: 

1-Observe los siguientes datos acerca de las marchas (excepto la del 2001) que convocaron mayor cantidad de personas en los últimos años.
2-¿Sabe la causa de dichos movimientos? Compare ambas imágenes.
3-¿Los ciudadanos en Argentina ejercen sus derechos?
4- ¿Hay participación política en nuestro país?
5-¿Por qué creen que es así? Realizar una opinión personal no menos de diez renglones de lo leído.

jueves, 30 de octubre de 2014

Partidos Políticos.

Los Partidos Políticos es una asociación de individuos unidos por ideas comunes y que persiguen como meta alcanzar el control del gobierno para llevar a la práctica esas ideas. Pueden crearse y actuar libremente dentro de las normas constitucionales.
Es común, especialmente en los países latinos, que los partidos políticos cumplan un “ciclo”. Nacen, crecen, algunos llegan al poder y luego declinan en un lapso de algunas décadas.
En las democracias, toda la vida política gira en torno de los Partidos Políticos. Los funcionarios del gobierno son elegidos exclusivamente de las listas presentadas por los partidos, y no se puede votar por nadie que no figure en ellas.
Llegado al gobierno, la acción del partido debe responder a lo prometido en la compañía electoral, debe hacer en beneficio de todo el pueblo, buscando el Bien Común de todos los habitantes. Los partidos opositores tienen la importante función de ser leales controles del partido gobernante, de modo que su oposición se base en la búsqueda del bien del país.
El tipo de organización y de prácticas internas de un partido político es un limite muy claro para cualquier intento de abandonar los principios fundadores de la institución.
El vínculo que existe ente la sociedad y los partidos políticos también es un elemento que refuerza la tradición partidaria. Los partidos políticos constituyen sus bases sociales (sus apoyos en la sociedad) por medio de la exposición de sus ideas y de sus programas.
Origen de los Partidos Políticos:
En todas las épocas del mundo han existido dentro de los Estados grupos de personas que se han diferenciado por sus opiniones políticas.
Desde los primeros días de separación de España aparecen los “morenitas” y “ saavedristas”; poco después, los “logias, monárquicos y republicanos”, y más tarde “unitarios y federales”. En todos estos ejemplos hay simpatizantes de determinadas tendencias que pertenecían a los Partidos Políticos.
Los primeros partidos que aparecieron por primera vez en un ambiente de libertad de opinión que raramente existía en los siglos pasados en los países europeos democráticos, a mediados del siglo pasado.
Por ejemplo, en Gran Bretaña, los antiguos bandos “Whigs” y “Toris” modernizaron su organización y se convirtieron en los partidos Liberal y Conservador. Casos similares ocurrieron en los restantes países.
Los primeros partidos políticos surgieron en el siglo XIX como consecuencia de las nuevas condiciones históricas. Su historia está íntimamente ligada a los acontecimientos del siglo XX en Argentina.
Distintos partidos han impulsado la democratización de la sociedad, y han ampliando la participación popular integrando a la práctica a nuevos sectores sociales.
Durante casi todo el siglo XIX la política estaba reservada para las elites provinciales y porteña. Estas elites integraban “clubes” políticos cuyos miembros acordaban las candidaturas y los cargos públicos. Recién hacia 1890 surgió la primera gran fuerza política organizada como un partido nacional con amplia participación popular.
La actividad política argentina, así concebida, se inicio poco después de sancionarse la Constitución de 1853. Sin embargo alcanzo su pleno desarrollo unos diez años después, con la presidencia del Gral. Mitre.
La actividad política argentina en sus comienzos revistió articulares características:
Ante todo puede decirse que estaba en manos de un reducido grupo de personas, pertenecientes a las familias tradicionales. El ciudadano medio no participaba de esta actividad y era muy escaso el interés que demostraba en la misma: además, al no ser obligatoria la participación en los comicios, votaban muy pocas personas.
La maquinaria política tenia entonces como centro indiscutible la figura del Presidente de la Nación. A el respondían los gobernadores de las provincias, de los cuales, a su vez, dependían los caudillos locales.
Finalmente, no estaban bien definidas las plataformas, ni los programas de gobierno: los diversos partidos se distinguían entre sí mas por razones personales y adhesiones a un jefe, que por diferencias sustanciales de ideas.
Las líneas comenzaron a tenderse con mayor precisión poco antes de 1880, con el surgimiento de un problema candente, suscitado desde la sanción de la misma constitución; la cuestión de la capital de la República:
Muchos opinaban que la ciudad de Buenos Aires debía transformarse en Distrito Federal, capital de todo el país: integraban el “Partido Nacional”, liderado por el Gral. Mitre.
Otros, a su vez, sostenían que Buenos Aires debía continuar siendo parte de la provincia, aunque fuera designada capital: eran los integrantes del “ Partido Autonomista”, conducido por Adolfo Alsina.
La discusión genero la lucha armada que concluyo con el triunfo del Partido Nacional, y Buenos Aires fue designada Distrito Federal y sede de las autoridades nacionales. La provincia debió procurarse una nueva capital, y para ello fundo la Plata.
Al cesar la lucha, las agrupaciones rivales se unieron y dieron nacimiento al “Partido Autonomista Nacional” el P.A.N., que desde entonces fue el partido oficialista y que prácticamente gobernó sin oposición, manejado durante casi treinta años por el Gral. Roca.
A partir de entonces y hasta 1912, el juego político argentino se dio entre dos fuerzas antagónicas:
El oficialismo, de tinte netamente conservador, comprendía a los funcionarios del gobierno, empleados públicos y cuantos compartían su gestión.
En el bando opuesto se hallaba la oposición que embanderaba genéricamente a cuantos estaban en desacuerdo.
Característica de los Partidos Argentinos Actuales:
1. La finalidad de su existencia es esencialmente política: producen alcanzar el control del Estado y, si lo logran, actúan desde la oposición.
2. Poseen una organización interna regida por una Carta Orgánica que establece los deberes y derechos de los afiliados (ciudadanos que se incorporan al partido), la forma de elección de las autoridades partidarias y de los organismos de conducción y la disciplina interna a la que se deben someterse los integrantes del partido.
3.Exponen sus ideas y propuestas de gobierno en programas partidarios que manifiestan generales que persigue el partido con su existencia, y en plataformas electorales que se redactan como propuesta concreta al electorado ante un acto comicial.
Los partidos políticos pueden actuar en todo territorio nacional o tener un carácter localista (partidos provinciales, etc.)
Los partidos políticos son la expresión primaria de la libertad, del derecho de expresar esas opiniones políticas, del derecho de agruparse y de asociarse.
Funciones de los partidos en la democracia:
Los primeros partidos políticos en Argentina:
El primer partido que empieza a funcionar en el país, después de la caída de Rosas en 1852, es el liberal, cuyos jefes son Bartolomé Mitre y Valentín Alsina. Este partido se inicia en la vida política, con dos líneas internas: los liberales conservadores, cuyo jefe es Mitre y los liberales progresistas.
Mientras tanto, alrededor de Justo José de Urquiza se estructura el partido Federal, el que se organiza en 1856. En él limitan los generales Pirán, Escalada y otros. Más tarde lo hará Santiago de Derqui.
No debe verse, en estos primeros partidos políticos, una organización similar a la que existe en la actualidad. No tenían un cuerpo orgánico definido y sus miembros, en muchas ocasiones, coincidían con las agrupaciones opuestas. Era época de indefiniciones por la falta de claras posiciones doctrinarias influyeron de algún modo la vida política del país, impidiendo la concreción de un proyecto coherente.
Buenos Aires había rechazado la Constitución de 1853, separándose de la Confederación y como estado independiente. Sin embargo, los hombres públicos porteños comprenden que tarde o temprano la República tendrá que estar unida. Muchos de estos hombres inspirados por Mitre, quieren unión nacional, pero bajo la hegemonía de Buenos Aires. Muchos políticos porteños aspiran imponer un sistema unitario-federal en la forma, pero unitario en los hechos, con la hegemonía de Buenos Aires. Esta era la posición de Bartolomé Mitre y del partido liberal. El partido federal, inspirado en Urquiza, quería integrar Buenos Aires a la Confederación.
Bajo la presidencia de Urquiza, que había sido designado por el Congreso el 20 de febrero de 1954, se realizaron las elecciones para elegir gobernador de Buenos Aires el 30 de marzo de 1857. Se enfrentaban federales y liberales; y si triunfaban los primeros, Buenos Aires se reincorporaría a la Confederación, mientras que el triunfo de los partidarios de Mitre, significaba postergar la unidad nacional.
En elecciones que fueron caracterizadas por muchos como fraudulentas, triunfó el partido liberal, y el 3 de mayo de 1857, Valentín Alsina fue designado por la Asamblea porteña para ocupar la gobernación.
Luego de esto, se produce la batalla de Cepeda, 23 de octubre de 1859, donde resultó victorioso Urquiza, quien acampó su ejercito en Caseros. Urquiza ofrece la paz a los porteños, junto con la propuesta de integrar todos una misma nación, bajo una ley común. En primer momento, los emisarios de Valentín Alsina pretenden dictar condiciones, olvidando que son los vencidos. Todo hace suponer que las hostilidades se reanudarán, cuando interviene como mediador Paraguay a través de su ministro de guerra y marina, Solano López. Las negociaciones tomaron un rumbo favorable y se acuerda realizar un pacto entre la Confederación y Buenos Aires. Valentín Alsina renunció para no obstaculizar las tratativas, y el 10 de noviembre de1859 se celebró el Pacto de San José de Flores. Este pacto estableció que Buenos Aires se declara parte integrante de la Confederación, que la provincia convocará en 20 días una Convención para examinar la Constitución.
El 5 de enero de 1860, se constituyó la Convención Provincial en cumplimiento de lo acordado en el Pacto de San José de Flores. Dos posturas hubo en la Convención: una que propone aceptar sin modificaciones la Constitución y la otra, propugnó la introducción de reformas con el fin fundamental de modificar el art. 3, origen de los conflictos entre Buenos Aires y la Confederación. A partir de la sanción de la reforma constitucional de 1860, Entre Ríos, que había estado federalizada desde 1854, recupera su autonomía y solo Paraná, sede del Gobierno Nacional, pertenece en forma provisoria a la federación, hasta que el Congreso promulgue una ley estableciendo la capital definitiva.
La República iba dando pasos institucionales a la unidad nacional y la reforma de 1860 fue uno de ellos. En estos tiempos el pueblo no tiene ni voz ni voto, y el partido que tenga mas respaldo militar será el que triunfe.
Origen y Evolución de los Partidos Conservadores:
Es difícil precisar el origen de los partidos conservadores argentinos. Fue una época de organización nacional, de búsqueda de la unidad, de luchas entre el interior y Buenos Aires, y también disensos internos en ambas posiciones.
La primera presidencia del general Roca inaugura el denominado régimen conservador en lo político, y el enclavamiento de la economía en la modalidad agro exportadora dependiente del Imperio Británico.
Esto no descarta la existencia de un pensamiento conservador antes de 1880. Por lo contrario, ser conservador es defender intereses hegemónicos de sectores minoritarios, estar imbuido de un espíritu que impulsa a consolidar situaciones preexistentes, afianzar el privilegio, etc.
Estos hombres pensaron que el modo de lograr estos objetivos era asegurando una estabilidad política lejos de la lucha interna, con un poder administrativo. Estos dirigentes habían tomado la idea del bienestar de los demás, que también significaba el de la república; educar porque era base de la participación; y el modo de que toda la ciudadanía pudiera ejercer plenamente los derechos políticos. Estas ideas se compadecían plenamente con el liberalismo progresista del siglo XIX.
Partido Conservador:
El movimiento político genéricamente denominado “conservador” debido a la sanción de la ley Sáenz Peña sufrió un duro revés del que no pudo reponerse.
El conservadorismo que nunca había constituido un auténtico partido nacional, fue siempre una conjunción de fuerzas locales afines a esta ideología: Luego del triunfo de Yrigoyen entro en un proceso de virtual disgregación a nivel nacional, aunque logró mantener su prestigio en varias provincias.
Luego de la revolución de Uriburu en 1930, volvió a ocupar el gobierno del país con el nombre de Partido Demócrata Nacional y produjo las presidencias de Justo, Ortíz y Castillo, ello debe atribuirse mas bien a acuerdos electorales antes que a un auténtico apoyo popular.
Quienes admitieron tal acercamiento constituyeron el Partido Conservador Popular, acaudillados por Vicente Solano Lima, nominado incluso para la vicepresidencia, junto al doctor Campora, en las elecciones de 1973.
Quienes categóricamente rechazaban todo acuerdo, formaron la Federación de Partidos del Centro.
En los últimos años, del viejo tronco conservador surgieron varias nuevas agrupaciones que han intervenido en los comicios con suerte generalmente adversa, ya que nunca pudieron romper la polarización “peronismo-antiperonismo” que dividía los votos del país. Entre ellas podemos citar la Unión del Pueblo Argentino - Udelpa-, apoyada un el prestigio del general Aramburu que, en las elecciones de 1964, obtuvo el 7% del total de sufragios.
También la Alianza Popular Federalista, dirigida por Francisco Manrique, en las elecciones de 1973 alcanzó el 3er. Lugar con el 12% de los votos, éxito que no repitió en las elecciones siguientes, en las que se presento como Partido Federal.
El partido Demócrata Progresista:
A fines de 1914, a puesta en práctica el sufragio universal y secreto, impuso al sector más democrático del conservadorismo argentino el desafío de crear un partido moderno para competir con la UCR. Su inspirador fue Lisandro de la Torre, quien desde 1907 lidera una organización política importante en Santa Fe: la Liga del Sur santafesino y de la burguesía comercial de Rosario. Lisandro de la Torre buscó el apoyo de los chacareros del litoral santafesino y de la burguesía comercial de Rosario. Estas zonas se caracterizaron por la presencia de los administradores de los principios políticos republicanos y laicos.
El programa del partido, postulaba la descentralización administrativa y la creación de un régimen municipalista, la neutralidad del Estado en materia religiosa, la enseñanza laica y legalización del divorcio. En el plano económico, se postulaban medidas favorables a los pequeños y medianos productos agropecuarios.
En las elecciones de 1931, una alianza de PDP (el partido demócrata progresista) con el Partido Socialista presentó la fórmula presidencial Lisandro de la Torre-Nicolás Repeta para enfrentarse a los candidatos del conservadorismo. La alianza fue derrotada a nivel nacional por Santa Fe y de Luciano F. Molinas como gobernador de la misma provincia (1932- 1936). La acción opositora de Lisandro de la Torre fue muy firme y tuvo repercusiones políticas.
En las últimas décadas, el PDP vio limitada su influencia a la Provincia de Santa Fe. Su mejor resultado electoral fue en 1963, cuando obtuvo 12 diputados nacionales. El PDP colaboró con el gobierno militar de 1976-1983. Esta circunstancia provocó una crisis partidaria.
En la actualidad, los principales dirigentes del PDP son el diputado nacional santafesino Alberto Natale y el dirigente porteño Rafael Martínez Raymonda.
Con los años, el partido alcanzó gran desarrollo en la provincia de Santa Fé y en la de Buenos Aires, Córdoba y Corrientes sustentando los principios del laicismo, municipalismo, defensa de las riquezas naturales del país y protección a los pequeños productores rurales.
Democracia Cristiana:
Constituida en 1955, como una reacción contra el progresivo izquierdismo del gobierno de Perón, fue un intento de aplicar en nuestro país la fórmula política que con gran éxito se había desarrollado en Italia y en Alemania, luego de la Segunda Guerra Mundial.
En las elecciones de 1973 que dieron el triunfo al Justicialismo, las fuerzas democristianas se agruparon en dos fracciones:
· El Partido Popular Cristiano de José Allende, formó parte del Frente Justicialista de Liberación.
· El Partido Revolucionario Cristiano, de Horacio Sueldo que se negó a tal entendimiento, acercándose al Partido Intransigente.
Los Partidos de Izquierda (Partido Socialista):
El primer partido de izquierda argentino fue el partido socialista fundado 1896 por el medico Juan bautista justo. En su nacimiento concluyeron núcleos de obreros urbanos, intelectuales, como José Ingenieros y Leonardo Quigones, y grupos inmigrantes provenientes de Alemania, Italia y Francia.
Desde su fundación, los socialistas plantearon la necesidad de llevar a cabo profundas transformaciones políticas y sociales.
El primer objetivo de su programa político sostenía la necesidad de implantar el sufragio universal que incluía a las mujeres.
Sostenía la exigencia de limitar la jornada de trabajo a ocho horas, la educación escolar obligatoria, gratuita, y laica, y la anulación de los contratos que enajenaban las propiedades públicas.
Los socialistas formaban parte de un proceso evolutivo hacia la realización de su ideal: una sociedad sin clases, sin explotadores ni explotados.
En Capital Federal, el Partido Socialista contó con el apoyo de obreros y de sectores de la clase media. En 1904, Alfredo Palacios se convirtió en el primer diputado socialista de América.
Durante los periodos de dictadura los Partidos Socialista y Conservador sufrieron las consecuencias de la represión. A lo largo de su historia sufrieron distintas divisiones como resultado de luchas internas.
En la actualidad, el partido socialista goza de alto prestigio, no sólo por el nivel de sus dirigentes con figuras de la talla de Juan B. Justo, Alfredo Palacios, Nicolás Repetto, y otros muchos, sino además, por su constante prédica a favor de las clases necesitadas. Sin embargo, nunca ha logrado ser un partido de arraigo popular.
Tras la revolución del 55, el Socialismo quedó escindido a raíz del problema del entendimiento con el peronismo desalojado del gobierno:
· El Partido Socialista Argentino, proclive al entendimiento, y
· El Partido Socialista Democrático, opuesto a todo trato.
Los principios Socialistas:
El Partido Socialista afirma:
· Que la clase trabajadora es oprimida y explotada por la clase Capitalista gobernante.
· Que ésta es dueña de los medios de producción que dispone de todas las fuerzas del estado para defender sus privilegios.
· Mientras los trabajadores ganan sólo lo necesario para vivir, una minoría de Capitalistas vive en el lujo.
· Que la clase rica mientras conserve su libertad de acción no hará sino explotar cada día más a los trabajadores.
Nacimiento de la oposición radical:
El proceso de disconformidad fue tomando cuerpo durante el último cuarto del siglo pasado, y se concretó políticamente a causa de la severa crisis económica desatada durante la presidencia de Juárez Celman, y que desembocó en la revolución del '90.
Meses antes, una importante asamblea popular reunió a todos los opositores al oficialismo y decidió la formación de una Unión Cívica.
Producida la revolución, y tras las primeras depuraciones, la agrupación pasó a llamarse Unión Cívica Radical con la conducción fogosa del tribuno Leandro Alem.
Tras la muerte de Alem en 1896, asumió la conducción su sobrino Hipólito Yrigoyen quien dio al partido forma definitiva.
La tesonera lucha de Yrigoyen y el civismo del Presidente Roque Sáenz Peña dieron buen resultado: en 1912 se aprobó la ley que impuso en el país el “voto universal, secreto y obligatorio”.
Unión Cívica Radical:
Debido al triunfo comicial en 1916, el Partido Radical ocupó el gobierno del país, sucediéndose en la Presidencia, Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. De Alvear, y por segunda vez, Yrigoyen. En esos años, el partido experimentó una nueva fractura: hacia 1924, un sector importante, constituyó el Partido Radical Antipersonalista, que no tardó en sumarse a la oposición y posteriormente a los conservadores.
Destituido Yrigoyen por la revolución de Uriburu de 1930, el radicalismo pasó a militar en la oposición durante las presidencias de Justo, Ortiz y Castillo, y continuó en ella luego de la revolución del 43 que posibilitó las presidencias del general Perón.
Desde 1930 a 1955, el radicalismo enfrentó internamente un proceso de adaptación a los nuevos problemas políticos del país.
En 1957 los que deseaban aceptar el apoyo de los peronistas para llegar al gobierno, constituyeron la Unión Cívica Radical Intransigente -la UCRI-, liderada por el doctor Arturo Frondizi. Los restantes, opuestos a esta alianza electoral, configuraron la Unión Cívica Radical del Pueblo -la UCRP-, con la conducción del doctor Ricardo Balbín.
· Las elecciones del 58 dieron el triunfo a la UCRI. Frondizi duró 4 años en el gobierno, y depuesto por los comandantes de las Fuerzas Armadas fue reemplazado por el Dr. Guido.
· En las elecciones de 1963 triunfó la otra fracción del radicalismo, la UCRP, que llevó a la presidencia al doctor Humberto Illia.
· Con la dirigencia de Frondizi se constituyó el Movimiento de Integración y desarrollo -el MID-.
· El sector restante del partido no compartió el abstecionismo liderado por el doctor Oscar Alende, mantuvo la identidad y el nombre de UCRI. Años después pasó a denominarse Partido Intransigente -PI-.
En la actualidad, el viejo tronco radical presenta sus tres ramas totalmente autónomas:
· La rama tradicional abandonó el término “del pueblo” y volvió a ser simplemente la UNIÓN CÍVICA RADICAL.
Tras el último proceso revolucionario y al reanudarse la actividad política, surgieron nuevas líneas internas: una de ellas, la de Renovación y Cambio, conducida por el doctor Raúl Alfonsín, llevó al partido al triunfo de los comicios presidenciales de 1983, adjudicándose el 52% de los sufragios.
· El Movimiento de Integración y desarrollo, orientado por Frondizi y Frigerio, unió su suerte varias oportunidades con las fuerzas peronistas, integrando el Frente Justicialista de Liberación -el FREJULI-.

El partido intransigente, a su vez, en la misma confrontación comicial con la fórmula Alende-Viale obtuvo el 2,4% del total de sufragios.

Partido Justicialista.
Su fundador, Juan D. Perón, se inicio en la actividad política a raíz de la revolución de 1943 que desalojo al Presidente Castillo. Su liderazgo quedo consagrado el 17 de octubre de 1945. Cuatro meses después, una conjunción de fuerzas políticas, entre ellas, un recientemente fundado Partido Laborista, una fracción del radicalismo, y otros grupos independientes, impusieron el triunfo de Perón para ocupar la presidencia desde 1946 al '52 y reelegido desde ese año hasta su caída en 1955. Durante esa década, el entonces denominado Partido Peronista alcanzo su definitiva organización, supeditando a la persona de su jefe.
Años de prescripción:
En 1955, y hasta 1973, por exigencia de las Fuerzas Armadas, el Partido Peronista fue impedido de participar en todas las elecciones que tuvieron lugar durante ese lapso. A raíz de esta tan prolongada proscripción, se disgrego en numerosas fracciones, sobre todo en el orden provincial, las cuales profesaban una discutida sumisión al Jefe del Partido. El conjunto de todos los fragmentos, seguía siendo un poderoso movimiento del cual ningún gobierno podía desentenderse.
Sus corrientes internas podían diferenciarse según sus relaciones con los gobiernos nacionales.
Una “línea dura, centrada alrededor de los dirigentes de la Confederación General del Trabajo -CGT-, aunque se hallaba dividida por distintos matices, se unificaba en pos de un mismo objetivo: la oposición a los gobiernos, civiles o militares, que impedían la participación peronista en la actividad política.
Otra corriente, a la que podía considerarse como “línea moderada” incluía a diversos dirigentes, y a la mayoría de las fracciones provinciales articuladas en torno de una figura local: todos ellos configuraban una suerte de “neoperonismo” y si bien reconocía el liderazgo ejercido desde Madrid, se mostraban proclives a entenderse con los gobiernos nacionales.
También se perfilaba una tercera línea, extremadamente radicalizada, de neta inclinación izquierdista. Varias de sus ramas se autodenominan “ juventud peronista”, y sus planes inmediatos tendían a alcanzar el poder mediante el empleo de la violencia, como paso previo a la imposición del socialismo marxista en el país.
Por esos mismos años, el Partido Justicialista sufrió nuevos avatares. Vuelto el orden constitucional, el Partido Justicialista, estructurado sobre sus dos principales grupos de sostén, las fuerzas sindicalistas y los partidos provinciales, participo en las elecciones generales de 1983. Sus candidatos Luder- Bittel obtuvieron el 40% de los sufragios, perdiendo la primera elección de su historial, pasando a ocupar así la primera minoría de las fuerzas políticas del país.
Conclusión y principios partidistas
Todos los partidos se constituyen en base a una determinada ideología, es decir, de acuerdo con principios fijos, que van a guiar la acción partidista y que van a constituir como la brújula que marcará su rumbo. La DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS que define la identidad de un partido, se refleja ante todo en su CARTA ORGÁNICA, a la que se considera como la Constitución interna del mismo. La Carta ha sido elaborada tras cuidadoso estudio, y sometida a la aprobación de los Cuerpos Constituyentes del Partido y posteriormente, presentada frente a la Justicia Electoral, como garantía de su calidad democrática. Aprobada su Carta Orgánica, y cumplidos los requisitos que ordena la ley, referidos a nombre, domicilio, socios, emblemas y otros, además de su organización, autoridades, personería y finanzas, el partido comienza su existencia.