miércoles, 21 de agosto de 2013

Trabajo calificado

Actividad para el alumno

Vamos a trabajar este tema en varias etapas.

Etapa 1. Para empezar

  • Reflexionen en clase con el docente sobre lo que vieron, a partir de estas consignas:
1) ¿Qué saben ustedes sobre el derecho a la identidad?
2) ¿Saben lo que son los desaparecidos?
3) ¿Qué saben sobre la última dictadura militar?

Etapa 2. Buscar información

Este es el cuestionario que vamos a tomar a como guía para buscar información.
  1. ¿Qué establecen los artículos relacionados con el derecho a la identidad, es decir los artículos 7, 8 y 11 de la Convención sobre los Derechos del Niño?
  2. ¿Qué sucedió en la época de la última dictadura militar con los derechos humanos?
  3. ¿Qué son los desaparecidos?
  4. ¿Qué pasó con algunos bebés de los desaparecidos?
  5. ¿Quiénes buscan hoy a esos chicos?
  6. ¿Qué otros casos hay actualmente de violación al derecho a la identidad?
Para responder al cuestionario deben buscar información en varias fuentes:
  • Lleven el cuestionario a los demás cursos: alumnos /docentes. Pregunten que significa la palabra golpe de estado.Traigan luego la información a clase y compártanla entre todos.  
  • Para responder las preguntas 1, 4, 5, y 6 pueden consultar el Cuadernillo Puerto de Partida.


Etapa 3. Comunicar los resultados

Planifiquen entre todos una estrategia para ayudar a que todos los chicos conozcan más sobre el tema del derecho a la identidad. Una de las posibilidades es realizar un afiche informativo o diario mural. Les acercamos algunas sugerencias:
  • Seleccionar imágenes que estén relacionadas con el tema de la dictadura militar y el derecho a la identidad. Pueden tomarse de internet.
  • Redactar una lista de frases breves para informar lo que sucedió y luego seleccionar sólo algunas: aquellas que ubiquen al que las lea en el tiempo y que aporten un complemento a las imágenes.
  • Tengan en cuenta a los destinatarios y los objetivos de ese afiche: proporcionar información a otros chicos que no saben nada sobre este período histórico ni sobre el derecho a la identidad.

miércoles, 14 de agosto de 2013

La dictadura militar en Argentina



La dictadura militar en Argentina

24 de marzo de 1976 - 10 de diciembre de 1983 :
Suspende la actividad política
Suspende los derechos de los trabajadores.
Interviene los sindicatos.

El 24 de marzo de 1976 ocurrió lo que muchos esperaban: Isabel Perón fue detenida y trasladada a Neuquén. La Junta de Comandantes asumió el poder, integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti. Designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación. Comenzó el audodenominado "Proceso de Reorganización Nacional".

José Martínez de Hoz fue designado ministro de Economía y, el 2 de abril, anunció su plan para contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras.

La gestión de Martínez de Hoz, en el contexto de la dictadura en que se desenvolvió, fue totalmente coherente con los objetivos que los militares se propusieron.

Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. La deuda privada pronto se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal.

Con ese clima económico, la Junta Militar impuso el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, mucha gente se exilió.



Algunas acciones del nuevo gobierno:

Suspende la actividad política
Suspende los derechos de los trabajadores.
Interviene los sindicatos.
Prohíbe las huelgas.
Disuelve el Congreso.
Disuelve los partidos políticos.
Destituye la Corte Suprema de Justicia.
Interviene la CGT.
Interviene la Confederación General Económica (CGE).
Suspende la vigencia del Estatuto del Docente.
Clausura locales nocturnos.
Ordena el corte de pelo para los hombres.
Quema miles de libros y revistas considerados peligrosos.
Censura los medios de comunicación.
Se apodera de numerosos organismos.



La censura

Comunicado N° 19, 24/03/76
Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo. Será reprimido con reclusión de hasta diez años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Policiales. (Diario "La Prensa", 24 de marzo de 1976).



Los "subversivos"

El término "subversión" englobaba a las organizaciones guerrilleras -prácticamente ya extinguidas en marzo de 1976- pero también a los activistas o simpatizantes de cualquier movimiento de protesta o crítica social: obreros, universitarios, comerciantes, profesionales, intelectuales, sacerdotes, empresarios y más... No hubo "errores" ni "excesos", sino un plan deliberado. (Historia Visual de la Argentina contemporánea, Clarín, El "Proceso" Militar).



La guerra sucia

La "desaparición" fue la fórmula más siniestra de la "guerra sucia": el "objetivo" era secuestrado ("chupado") por un comando paramilitar ("grupo de tareas" o "patota") donde, convertido en un número y sin ninguna garantía legal, quedaba a merced de sus captores. La desaparición de personas fue un programa de acción, planificada con anticipación, estableciéndose los métodos por los cuales llevarlo a la práctica: arrojando a los "desaparecidos" al Río de la Plata (previa aplicación de sedantes) desde aviones o helicópteros militares y en fosas comunes; fusilamientos y ocultamiento de cadáveres, sin ningún tipo de identificación.



La represión ilegal

La dictadura de 1976 completó y profundizó el esquema de persecución y exterminio que comenzara sistemáticamente con la Triple A, liderada por Lopez Rega.
Distribución de desaparecidos según profesión u ocupación


Obreros.........................................................................................
30,0%
Estudiantes...................................................................................
21,0%
Empleados....................................................................................
17,8%
Profesionales.................................................................................
10,7%
Docentes.......................................................................................
5,7%
Conscriptos y personal subalterno
de las Fuerzas de Seguridad...........................................................
2,5%
Amas de casa...............................................................................
3,8%
Autónomos y varios........................................................................
5,0%
Periodistas....................................................................................
1,6%
Actores y artistas...........................................................................
1,3%
Religiosos.....................................................................................
0,3%

(Informe de la Conadep, Nunca Mas, Eudeba, 1984)



La tortura

Todos estaban incluidos en la categoría de "enemigos de la nación". La metodología implementada consistió en la desaparición de personas, las cuales en realidad eran llevadas a centros clandestinos de detención, operados por las FFAA., donde se los sometía a interrogatorios basados en tormentos físicos.



Los campos de detención

Se levantaron centros clandestinos de detención y torturas. En estos laboratorios del horror se detenía, se torturaba y se asesinaba a personas. Se encontraban en el propio centro de las ciudades del país, con nombres tristemente famosos, como la ESMA, el Vesubio, El Garage Olimpo, El Pozo de Banfield o La Perla. Existieron 340 distribuidos por todo el territorio. Locales civiles, dependencias policiales o de las propias fuerzas armadas fueron acondicionados para funcionar como centros clandestinos. Estas cárceles clandestinas tenían una estructura similar: una zona dedicada a los interrogatorios y tortura, y otra, donde permanecían los secuestrados. Ser secuestrado o "chupado", según la jerga represora, significaba ser fusilado o ser arrojado al río desde un avión o helicóptero.



Los desaparecidos

Debido a la naturaleza, una desaparición encubre la identidad de su autor. Si no hay preso, ni cadáver, ni víctima, entonces nadie presumiblemente es acusado de nada. (Amnistía Internacional, en su informe sobre la desaparición de personas por motivos políticos).
Hubo miles de desaparecidos: la Conadep constató más de 9.000 casos. Los organismos de derechos humanos hablan de más de 30.000.



Apropiación de chicos

Además del secuestro de adultos, hubo un plan sistemático de apropiación de niños. Los niños robados o que las madres parían en los centros de detención fueron inscriptos como hijos propios por muchos miembros de la represión, vendidos o abandonados en institutos.
Durante la dictadura, los militares consideraban que los hijos de los desaparecidos debían perder su identidad. Por eso los hacían desaparecer y los entregaban a familias de militares. Ellos pensaban que la subversión era casi hereditaria o que se trasmitía a través del vínculo familiar. De la misma forma que a los hijos de desaparecidos se intentó quitarles su familia, a la sociedad en general se intentó quitarle esos antecedentes que, como los padres de esos chicos, eran considerados subversivos. (Diario "Página 12", 10 de diciembre de 1995)



La noche de los lápices (16/9/76)

La operación conocida como la “Noche de los lápices”, que se desarrolló entre agosto y octubre de 1976, implicó el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata, que habían luchado en defensa de un boleto estudiantil.



Madres de Plaza de Mayo

El grupo Madres de Plaza de Mayo nació en 1977, integrado precisamente por madres de desaparecidos, cuya lista engrosaron también algunas de sus fundadoras. Se convirtieron en el más activo sector de oposición al gobierno.



Desindustrialización

La pequeña y mediana empresa fue sacrificada en el altar de la eficiencia, iniciándose un proceso de acelerada desindustralizacion, ante la imposibilidad de competir con productos provenientes del exterior. La aplicación de las recetas neoliberales no resolvió, sino que profundizó los problemas económicos.



Especulación

A comienzos de 1977, el ministro de Economía, José Martínez de Hoz, inició un experimento monetario, denominado "la tablita". Fue un sistema de devaluaciones preanunciadas que, sumado a la "ley de entidades financieras" de junio de ese año (que liberó el mercado de dinero y dio garantía estatal a los depósitos a plazo fijo), dio comienzo a la especulación o "bicicleta financiera".



La plata dulce

La dictadura implementó un plan basado en el liberalismo monetario, que era apoyado por bancos extranjeros y organismos internacionales. El funcionario encargado de cumplir el plan económico de los militares fue José Alfredo Martínez de Hoz. Puso fin al Estado intervencionista, a la protección del mercado interno y al subsidio a empresas. Se congelaron los sueldos. Dejó actuar al mercado libremente. Los resultados finales fueron desastrosos. Hubo un gran endeudamiento externo, las industrias quebraron y, al finalizar la dictadura, se desató la inflación.



El conflicto del Beagle

Las cuestiones limítrofes entre la Argentina y Chile estuvieron condicionadas por las circunstancias políticas imperantes en cada país. Bajo regímenes dictatoriales en ambas naciones, las diferencias fronterizas estuvieron a punto de derivar en una guerra abierta. En 1978, luego de que la Argentina rechazó el fallo arbitral británico, el conflicto por el Beagle alcanzó su punto más álgido. El 8 de enero de 1979, la Argentina y Chile firmaron el Acta de Montevideo, que sometía el entredicho a la mediación del Papa. Finalmente, la propuesta papal, conocida a través del cardenal Antonio Samoré, se dio a conocer el 12 de diciembre de 1980 y fue aceptada por la Argentina en 1984 después de una consulta popular no vinculante, en la que el "sí" al acuerdo se impuso por un amplio margen de votos. (Historia Visual de la Argentina contemporánea, Clarín, La Política Exterior)



El Mundial '78

El triunfo final de la selección argentina en el Mundial de Fútbol ha supuesto que la Junta Militar que dirige el Gral. Videla haya cubierto con creces los objetivos que se propuso al emprender la organización del campeonato. Durante 25 días, los problemas del país argentino han pasado a un segundo plano y el título mundial conseguido por su selección los mantendrá oculto por más tiempo aún. (Diario "El País", junio de 1978)



1982: La guerra de las Malvinas

En medio de la crisis política, económica y social del régimen militar, sorpresivamente el 2 de abril de 1982, tropas argentinas recuperaron las islas Malvinas. Tras frustrados intentos diplomáticos, la fuerza de tareas británica llegó al Atlántico sur y comenzaron las hostilidades. Con hitos como el hundimiento del crucero "General Belgrano" -que produjo 322 muertos- y del destructor británico "Sheffield", la guerra concluyó el 14 de junio, con la rendición argentina. La derrota marcó el derrumbe político del régimen. El regreso de los soldados arrojó luz sobre las sospechas de lo que habían padecido, sin los pertrechos y el entrenamiento suficientes para enfrentar a los británicos. Para defender las islas del ataque de ingleses bien entrenados y equipados, la junta militar procedió a reclutar jóvenes argentinos, sin instrucción militar, la mayoría de los cuales provenía de provincias pobres del interior del país. La derrota catastrófica de Malvinas y el conocimiento de la muerte de centenares de jóvenes argentinos (más de 600), deterioraron el frente militar, pero sobre todo, la reputación del ejército, al cual se consideró como mayor responsable del desastre.


ACTIVIDAD PARA EL JUEVES 22 / 8 / 13
*Realizar un cuadro con cada titulo leido y caracteristicas de lo sucedido.


miércoles, 31 de julio de 2013

Elecciones 2013

Todo lo que hay que saber antes de ir a votar 

Qué son las primarias; quiénes deben votar y quiénes no están obligados a hacerlo; con qué documentos se puede hacerlo; los nuevos padrones y comprobantes de votación; qué debe hacer quien no puede concurrir a sufragar y cuáles son las sanciones ante la ausencia injustificada. Las preguntas más frecuentes y todas las respuestas de la Cámara Electoral. 

Instituido por primera vez en las elecciones de 2011, el nuevo sistema electoral plantea dos elecciones por turno. La que se llevará a cabo el 11 de agosto es una elección primaria abierta, simuñtánea y obligatoria (PASO). Las preguntas más frecuentes y las respuestas emanadas desde la Cámara Electoral. 

-¿Quiénes están obligados a votar?
Deben votar todos los electores que estén incluidos en el padrón electoral, independientemente de estar o no afiliado o afiliada a algún partido político. Es decir, los argentinos nativos y por opción que tengan 16 años o más a la fecha de la elección general -27 de octubre- y los argentinos naturalizados desde los 18 años, siempre que figuren en el padrón y exhiban documento habilitante. Aquellos electores menores de 18 años y mayores de 70 que no voten no serán incluidos en el registro de infractores.

-¿Quiénes no están obligados a votar?
Aquellos que se encuentren a más de 500 kilómetros de lugar de votación, quienes deberán comprobar el hecho consiguiendo un certificado en las comisarías del lugar. En tanto, quienes se encuentren enfermos deben justificar la ausencia con un certificado médico emitido por un hospital público o, de no poder movilizarse, por un médico particular. Los comprobantes deben presentarse dentro de los 60 días posteriores a la elección.

-¿Por qué hay mayores de 16 años que no figuran en el padrón?
Porque no realizaron la actualización de los datos identificatorios obligatoria a partir de los 14 años antes del 30 de abril de 2013, fecha de cierre del padrón provisorio, o porque la información no fue remitida por el Registro Nacional de las Personas a la Cámara Electoral para su inclusión.

-¿Cuáles son los documentos válidos para votar?
Libreta de enrolamiento, Libreta cívica y el DNI en cualquier de sus formatos (libreta verde,  libreta celeste, tarjeta del DNI libreta celeste y el nuevo DNI tarjeta) aun cuando lleve impresa la leyenda “no válido para votar”. Es válido el documento que figura en el padrón o una versión posterior. No se permitirá el voto con un ejemplar anterior al que figura en el padrón electoral.

-¿Cuáles son las características más relevantes de los nuevos padrones?
A fin de implementar las reformas al Código Electoral se utilizará un nuevo formato de padrón, aprobado por la Cámara Nacional Electoral. Entre las principales características del nuevo padrón, está la incorporación de un espacio para la firma del votante, la inclusión de una "constancia de emisión de voto" troquelada -que se entrega al votante y reemplaza el sello que anteriormente se colocaba en el documento-; y la incorporación, como prueba piloto, de la fotografía de los electores.

-¿Qué pasa si la foto del elector no figura en el padrón?
Nada, no será un impedimento para votar ya que solamente constarán a modo de prueba piloto las fotografías de aquellos electores mayores de edad que hayan tramitado un nuevo ejemplar de su DNI con posterioridad al 1 de noviembre de 2009 y que dicha situación se haya comunicado a la Cámara Electoral antes del 30 de abril de 2013, fecha de cierre del padrón provisorio.

-Si no se va a sellar y firmar el documento ¿cómo se acreditará la emisión del voto?
El presidente de mesa le entregará al elector una constancia con los datos del elector y la firma del presidente de mesa. La constancia se encontrará adherida al padrón mediante un troquelado y una vez que el elector firme el padrón el presidente firmará el troquel y lo entregará junto con el documento.

-¿Qué pasa si el elector pierde la constancia de emisión del voto?
Si el elector no figura en el registro de infractores al deber de votar y pierde la constancia no necesitará hacer ningún trámite. Si aparece en el registro como infractor, pese a haber votado, podrá solicitar a la autoridad competente que verifique su firma en el padrón.

-¿Qué debe hacer el elector que no vote?
Dentro de los 60 días posteriores a la elección deberá concurrir a la secretaría electoral correspondiente al distrito de su domicilio para justificar su abstención, con la documentación que acredite el motivo de la falta. También podrá dirigirse a la Cámara Electoral. Asimismo, este año la Cámara Electoral creó el "Registro de infractores al deber de votar", en el cual deben figurar los electores mayores de 18 años y menores de 70 que no hayan emitido su voto ni justificado la omisión. La no inclusión de una persona en dicho Registro bastará para tener por cumplida la obligación de votar a su respecto o por justificada su omisión.

-¿Cuál es la sanción por no votar ni justificar la omisión?
Cuando no se vote en uno solo de los actos electorales –primarias o generales- la multa será de $50. El monto de la segunda infracción será de $100 y se acumularán a los $50 de la primera infracción. La multa podrá pagarse en cualquier sucursal del Banco de la Nación Argentina y en las demás entidades que se habiliten para el cobro con la boleta de pago generada en el sitio web de la justicia nacional electoral.

-¿Quiénes no hayan votado en las primarias pueden hacerlo en las elecciones generales?
Sí, puede votar en las elecciones generales.

Elecciones: ¿desdoblar y cortar boleta?



El tema del desdoblamiento debe encararse desde la importancia que éste tiene en un país federal. Porque hablar de desdoblamiento de elecciones en un país unitario, no tiene sentido. El tema de desdoblamiento no es problema en los regímenes unitarios. Sí en los regímenes federales porque de lo que se está hablando es de distintos órdenes de gobierno en los cuales hay distinta conformación de esos órdenes.
En teoría, debería pensarse que para el elector es mucho más fácil -y creo que más completo- el ejerciciode su derecho de sufragio, si puede ejercerlo en distintos momentos, para tener más claro cuáles son sus opciones para cada nivel de gobierno. Siempre he estado de acuerdo con el desdoblamiento en un país federal, como el nuestro. En el caso argentino, un desdoblamiento que tiene que ver con el régimen municipal, con la  provincia y con la nación, con los distintos requerimientos en cada uno de estos niveles, para los cuales pueden dar respuesta distintos partidos. Desde el punto de vista del elector y del ejercicio del sufragio, de la conciencia que merece la participación en la cosa pública, deberían desdoblarse siempre las elecciones.
-         ¿Cuál sería el efecto negativo de no desdoblar?
-         Es el “arrastre” que muchas veces provoca el partido o los candidatos nacionales que hacen que el votante defina su voto por un partido en función de esos candidatos y que no se preocupe por analizar las demás opciones. Puede quedar de alguna manera eclipsado por los candidatos nacionales y esto hace que elija la misma opción para provincia y municipio. Si hubiesen estado desdobladas las elecciones, habría pensado su voto más tranquilamente.
-         Hay un argumento en contra del desdoblamiento de índole económica. ¿Qué opinión te merece?
-         Si, muchos se preguntan quién  va a pagar las distintas elecciones. A veces a mis alumnos de grado les respondo: díganme ustedes… ¿qué derecho es barato para el Estado? Si fuera un tema de costos el Estado podría decidir no brindar salud, seguridad “porque es caro”. No hay derecho que sea barato. Por supuesto que va a ser más caro desdoblar, como todos los derechos que queremos ejercer bien. Es un argumento falaz.
Hay otro argumento que es el posible cansancio del elector porque tendría que ir a votar tres o cuatro veces en un mismo año. Creo que esto se resuelve con cultura ciudadana. Si empezáramos a revertir culturalmente este tema haciéndole ver a la gente que la principal herramienta que tenemos los ciudadanos que no participamos en la actividad pública directa, es el sufragio, nos tendríamos que sentir orgullosos que el Estado argentino nos convoque en los tres niveles, en tres momentos distintos. El ciudadano debería exigirle al Estado votar tres veces en un año electoral. Y ese costo lo pagaríamos gustosos, porque mejoraría nuestra calidad dirigente, nuestra calidad ciudadana.
-         El tema del corte de boleta…
-         Junto con esto, si tuviésemos elecciones desdobladas, sería menos complejo el tema de corte de boleta. Porque quizá, en una única elección, tendríamos varias opciones para votar, pero referidas a dos cargos, Ejecutivo y Legislativo. Ya no tendríamos boletas sábanas larguísimas, porque tendríamos dos categorías. Para el votante sería más fácil un posible corte entre categorías. En cambio con la unificación(de elecciones) el corte trae más complejidad porque tenemos, la lista sábana para candidatos nacionales, provinciales y municipales, y, si a su vez fuesen elecciones de Ejecutivo y Legislativo,  la lista sábana se transforma en algo muy largo, y el corte de boleta, complejo. El votante no hace todo este razonamiento previo, en general no se toma este tiempo, no corta boleta, se obtiene el efecto “arrastre” y entonces el corte de boleta queda desvirtuado. ¿Que supone el corte de boleta, -admitiendo que seguimos con la lista sábana-? Supone un ciudadano que ha pensado su voto. En Argentina, con sistema de elecciones unificadas, y con lista sábana creo que es mucho pedir que el votante piense a su vez cada nivel de gobierno por separado y opte por cortar, creo que no es realista porque muchos no tienen esta educación ciudadana. No se trata de votar a A, B o C, sino de votar con conocimiento. Y el corte de boleta le exige al ciudadano que se interiorice. El corte, como todas las opciones que parten de pensar el voto para decidirlo, siempre son buenas.
Hay otra cosa que tiene que ver con tener claro la función de gobierno y la función de control, además de la división de poderes. Como votante puedo pensar con la óptica de la función de gobierno o con la de la función de control. Con la primera, uno puede decidir votar a un partido para el Ejecutivo, y para el Legislativo, queriendo que gobierne con las mayorías parlamentarias… porque sin las mayorías parlamentarias es muy difícil gobernar. Si lo que estoy pensando es que me gusta ese Ejecutivo pero a su vez quiero que esté un poco más controlado, voy a cortar boleta y voy a votar el Legislativo de otro partido porque estoy pensando en la función de control. Creo que esta lógica de mayorías y minorías tiene que ver con pensar el voto, justificar el corte y pensar si me  gusta el partido (refiriéndose al que ocupa el Poder Ejecutivo) pero lo quiero controlado o bien, puedo querer que gobierne con una mayoría interesante en el Congreso.
-         Entonces para vos son perfectamente admisibles las dos visiones…
-         ¡Exacto! Dentro de un mismo orden de gobierno, para la integración del Ejecutivo y del Legislativo, pueden ser tenidos en cuenta estos aspectos de gobierno y control, y de ahí que,  cortar boleta, puede ayudar al equilibrio del poder. En este sentido, el corte de boleta, puede ser muy positivo.

jueves, 20 de junio de 2013

Temas para el parcial


La Política como ciencia. (esta en el libro)

*La Ciencia política en nuestro país. La praxis política.

 

(esto está en la videopolítica que vimos con los cambios de presidentes a partir de la crisis del 2001 + la lectura de Gramsci)  

 

*El concepto de acción política en el pensamiento de Hannah Arendt.

(Se encuentra en el T.P : muchos no entendieron el texto:

 

 

resumen :La teoría de Arendt sobre el concepto de acción es compleja,debido a que ella lo aborda desde diversas perspectivas, sin llegar a clarificar plenamente los contornos que definen este concepto central.

hay diversas teorías de la acción; en primer lugar, la acción se presenta como una actividad meramente

política, pero también puede haber acción violenta y por eso mismo tener efectos negativos sobre la política, y, en sentido amplio, la acción puede llegar a intervenir en

la naturaleza. Este trabajo realiza sucesivos acercamientos a la “acción”; para ello, en primer lugar presenta la relación entre la acción política,

u relación con el concepto de praxis y su diferencia con la producción.

La teoría política de Arendt se ocupa de describir cuáles son las condiciones para que la política tenga lugar y de qué modo se lleva a cabo la construcción del mundo político. Como es sabido, Hannah Arendt toma como punto de referencia lo que ella denomina “La condición humana” y sus actividades fundamentales: la vita activa y la vita contemplativa. La primera está compuesta por tres actividades: la labor, el trabajo y la acción. Esta triada hace las veces de un modelo heurístico que da cuenta del sentido de tres actividades básicas del ser humano. En primer lugar, a las actividades dirigidas a la conservación de la vida y que tienen un carácter cíclico y de necesidad, Arendt las denomina labor. En segundo lugar, a las actividades que tienen un carácter procesual, y están determinadas por la lógica mediosfines, las denomina producción o trabajo. Finalmente, la acción es la actividad mediante la cual resulta posible la construcción y transformación del mundo.

*La política es lucha y es conflicto. Neoliberalismo y política.

(texto + resumen del t.p de neoliberalismo)

*Concepto de poder.  Tipos de dominación según Max Weber.

Neoliberalismo en argentina , causas , consecuencias.
 
NOTA:  las alumnas nuevas deben elegir un tema de estos y lo darán oral. (un tema  solo)
 

 

martes, 11 de junio de 2013

"La década ganada"

Observe el boletín de “La década ganada”. Relaciónalo con el ejercicio del poder de MICHEL FOUCAULT.

Comentar no superando los cinco renglones la llamada década.

Buscar información de la década infame. Compare.

domingo, 2 de junio de 2013

Cómo se ejerce el Poder

MICHEL FOUCAULT

Cómo se ejerce el Poder
Para algunos, interrogarse sobre el "cómo" del poder consiste en limitarse a describir sus

efectos sin ponerlos nunca en relación con una naturaleza ni con causas. Esto significa

transformar este poder en una sustancia misteriosa a la que se cuidan de interrogar

seguramente porque prefieren no ponerla en tela de juicio. Suponen que en todo este

engranaje existe un fatalismo del cual no se ofrece explicación alguna. Pero ¿acaso su

desconfianza no muestra que incluso ellos mismos suponen que el Poder es algo que existe

con su origen por un lado, su naturaleza, por el otro, y, por último, sus manifestaciones?

Si concedo, por mi parte, un privilegio provisional a la cuestión del "cómo", no es porque

quiera eliminar la cuestión del qué o del porqué. Es tan sólo para plantearla de otra manera. O

mejor, para saber si es legítimo imaginar un "Poder" al cual se una un qué, un por qué, un

cómo. Para expresarlo de manera tajante, se puede decir que iniciar el análisis por el "cómo"

es introducir la sospecha de que el "Poder" no existe; en todo caso es preguntarse qué

contenidos asignables puede uno describir cuando se usa el término majestuoso, globalizante

y sustantificador; es sospechar que se deja escapar un conjunto de realidades demasiado

complejas cuando uno se estanca indefinidamente ante la doble interrogante: ¿qué es el

Poder?¿de dónde viene el Poder? La pregunta, tan llena y empírica: ¿Cómo es? utilizada para

explorar el terreno no tiene como función el hacer aceptar de manera fraudulenta una
"metafísica" o una "ontología" del poder, sino intentar hacer una investigación crítica en la


temática del poder.
1. "Cómo", no en el sentido de "¿cómo se manifiesta?" sino "¿cómo se ejerce, qué

sucede cuando unas personas ejercen su poder sobre otras?"

Primeramente es preciso diferenciar este "poder" de aquél que se ejerce sobre las cosas, y

que da la capacidad de modificarlas, utilizarlas, de consumirlas o de destruirlas. Un poder que

remite a aptitudes directamente inscritas en el cuerpo o mediatizadas por instrumentos. En

este caso se trata de "capacidad". Por el contrario, lo que caracteriza al poder que nosotros

analizamos es que pone relaciones entre personas (o entre grupos). No hay que engañarse: si

se habla del poder de las leyes, de las instituciones o de las ideologías, si se habla de

estructuras o de mecanismos de poder, sólo es en la medida en la que se supone que "alguien"

ejerce un poder sobre otros. El término de "poder" designa relaciones entre "miembros

asociados" (al decir esto no pienso en un sistema de juego, sino simplemente y

permaneciendo por el momento en lo más general, en un conjunto de acciones que se inducen

y que responden unas a otras).

También es necesario diferenciar las relaciones de poder de las relaciones de

comunicación que trasmiten información a través de la lengua, de un sistema de signos o de

cualquier otro medio simbólico. Comunicar siempre es, sin lugar a dudas, una determinada

manera de actuar sobre el otro o los otros. Pero el producir y el poner en circulación

elementos significantes puede tener también como objetivo o como consecuencia, ciertos

efectos de poder que no son simplemente un aspecto de los primeros. Las relaciones de poder

tienen su especificidad, pasen o no por sistemas de comunicación.

Por lo tanto, no se debe confundir "relaciones de poder", "relaciones de comunicación" y

"capacidades objetivas". Lo cual no quiere decir que se trata de tres terrenos separados; y que,

por un lado existe el terreno de las cosas, de la técnica dotada de un fin, del trabajo y de la

transformación de la realidad; del otro, el terreno de los signos, de la comunicación, de la

reciprocidad y de la fabricación de sentido; y por último, el de la dominación de los medios de

2

coerción, de la desigualdad y de la acción de los hombres sobre los hombres [2]. Se trata de

tres tipos de relación que, de hecho, están siempre imbricados, dándose un apoyo recíproco y

sirviéndose de instrumentos mutuamente. El empleo de capacidades objetivas en sus formas

más elementales implica relaciones de comunicación (ya sea que se trate de información

previa o de trabajo compartido); también está ligado a relaciones de poder (ya sea que se trate

de tareas obligatorias, de actitudes impuestas por una tradición o por un aprendizaje, de

subdivisiones o de distribución más o menos obligatoria de trabajo). Las relaciones de

comunicación implican actividades dotadas de un fin (aunque sólo sea la utilización

"correcta" de elementos significantes) y producen efectos de poder por el sólo efecto de que

modifican el campo informativo de quienes participan en ella. Por su parte, las relaciones de

poder se ejercen, en una medida extremadamente importante, a través de la producción y el

intercambio de signos; y también se pueden disociar de las actividades dotadas de un fin, ya

sea que se trate de las que permitan ejercer ese poder (como las y técnicas de amaestramiento,

los procedimientos de dominación, las maneras de obtener la obediencia) o las que precisa

para que se lleven a cabo relaciones de poder (como en la división del trabajo y la jerarquía de

las tareas).

Evidentemente la coordinación entre estos tres tipos de relaciones no es uniforme ni

constante. En ninguna sociedad hay un tipo general de equilibrio entre las actividades dotadas

de un fin, los sistemas de comunicación y las relaciones de poder. Más bien existen diversas

formas, diversos lugares, diversas circunstancias u ocasiones en las que estas interrelaciones

se establecen según un modelo específico. Pero también existen "bloques" en los cuales el

ajuste de capacidades, las redes de comunicación y las relaciones de poder constituyen

sistemas regulados y concertados. Sirva de ejemplo una institución escolar: su disposición

espacial, el reglamento meticulosos que rige su vida interior, las diferentes actividades que se

organizan en ella, los diversos personajes que viven o se reúnen allí, cada uno con una

función, un lugar, un rostro bien definido; todo esto constituye un "bloque" de capacidadcomunicación-

poder. La actividad que permite el aprendizaje y la adquisición de las aptitudes

o de los tipos de comportamiento se desarrolla a través de todo un conjunto de

comunicaciones ordenadas (clases, preguntas y respuestas, órdenes, exhortaciones, signos

codificados de obediencia, signos que permiten distinguir el "valor" de cada uno de los

niveles de saber) ya a través de toda un serie de procedimientos de poder (vigilancia,

recompensa y castigo, jerarquía piramidal, el hecho de que sea una organización cerrada).

Estos bloques en los que el uso de capacidades técnicas, el juego de las comunicaciones y

las relaciones de poder se ajustan unas a otras, de cuerdo con fórmulas pensadas, constituyen
lo que se puede llamar, ampliando un poco el sentido del término, "disciplinas". El análisis


empírico de algunas disciplinas tal y como se constituyen históricamente presenta por eso

mismo cierto interés. Ante todo porque las disciplinas muestran, de acuerdo con esquemas

artificialmente claros y decantados, la manera en que los sistemas de finalidad objetiva, de

comunicaciones y de poder pueden articularse unos con otros. También porque muestran

diferentes modelos de articulaciones (ya con supremacía de las relaciones de poder y

obediencia, como en las disciplinas de tipo monástico o penitenciario; ya con supremacía de

actividades dotadas de un fin, como en las disciplinas de talleres o de hospitales; ya con

supremacía de las relaciones de comunicación, como en el caso de las disciplinas de

aprendizaje; ya incluso con una saturación de los tres tipos de relaciones como en la disciplina

militar, en la que una plétora de signos marca hasta la redundancia relaciones de poder

rigurosa y cuidadosamente calculadas para procurar un cierto número de efectos técnicos).

Por disciplinarización de las sociedades -en Europa desde el siglo XVIII- ciertamente no

debe entenderse que los individuos se hayan vuelto cada vez más obedientes, ni que tengan

cierta semejanza con cuarteles, escuelas o cárceles; sino que en ellas se ha buscado un ajuste

cada vez mejor controlado -cada vez más racional y económico- entre las actividades

productivas, las redes de comunicación y el juego de las relaciones de poder.

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Por lo tanto, abordar el tema del poder a través de un análisis del "cómo" significa

efectuar diversos desplazamiento críticos en relación con el hecho de suponer un "Poder"


fundamental. Es poner como objeto de análisis relaciones de poder y no un poder. Relaciones

de poder que son distintas de las capacidades objetivas tanto como de las relaciones de

comunicaciones. Relaciones de poder que se pueden captar en la diversidad de su

encadenamiento con esas capacidades y esas comunicaciones.
2. ¿En qué consiste la especificidad de las relaciones de poder?

El ejercicio del poder no es simplemente una relación entre "miembros", individuales o

colectivos. Es un modo de acción de unos sobre otros. Lo cual quiere decir, evidentemente,

que no hay algo como "el Poder" que pudiera existir globalmente, en bloque o difusamente,

concentrado o distribuido: sólo existe el poder que ejercen "unos" sobre "otros". El poder

existe únicamente en acto, incluso si éste se inscribe en un campo de posibilidad disperso que

se apoya en estructuras permanentes. Esto quiere decir también que el poder no pertenece al

orden del consentimiento, en sí mismo no es renuncia a una libertad, transferencia de derecho,

poder de cada uno de los miembros delegado en algunos (lo cual no impide que el

consentimiento pueda ser una condición para que la relación de poder exista y se mantenga).

La relación de poder puede ser el efecto de un consentimiento anterior o permanente; no está
en su naturaleza propia la manifestación de un consensus.


¿Quiere esto decir que es preciso buscar el carácter propio de las relaciones de poder del

lado de una violencia que será su forma primitiva, su secreto permanente y su último recurso -

lo cual aparece en última instancia como su verdad, cuando se ve obligado a quitarse la

máscara y mostrase tal como es? De hecho, lo que define una relación de poder es un modo de

acción que no actúa directa e inmediatamente sobre los otros, sino que actúa sobre su propia

acción. Una acción sobre la acción, sobre acciones eventuales o concretas, futuras o presentes.

Una relación de violencia actúa sobre un cuerpo, sobre cosas: fuerza, doblega, quiebra

destruye; contiene todas la posibilidades. Por lo tanto, no tiene cerca de ella otro polo que el

de la pasividad; y si encuentra resistencia no tiene más remedio que reducirla. Por el

contrario, una relación de poder se articula sobre dos elementos que le son indispensables para

que sea justamente una relación de poder: que "el otro" (aquél sobre el cual se ejerce) sea

reconocido y permanezca hasta el final como sujeto de acción; y que se abra ante la relación

de poder todo un campo de respuestas, reacciones, efectos, invenciones posibles.

Es obvio que hacer uso de las relaciones de poder no es emplear exclusivamente la

violencia u obtener el consentimiento. Sin duda alguna, ningún ejercicio del poder puede

prescindir de uno o de otro, y con frecuencia de ninguno de los dos. Pero aunque constituyen

sus instrumentos o sus efectos, no por ello se puede decir que sean su principio o su

naturaleza. El ejercicio del poder puede suscitar toda la aceptación que se quiera, puede

acumular los muertos y protegerse detrás de todas las amenazas que pueda imaginar. En sí

mismo no es una violencia que en ocasiones logra ocultarse ni un consentimiento que renueva

su vigencia implícitamente. Es un conjunto de acciones sobre acciones posibles: opera en el

terreno de la posibilidad al cual se inscribe el comportamiento de los sujetos que actúan:

incita, induce, desvía, facilita, amplia o limita, hace que las cosas sean más o menos

probables; en última instancia obliga o prohíbe terminantemente. Pero siempre es una manera

de actuar sobre uno o sobre sujetos activos, y ello mientras éstos actúan o son susceptibles de

actuar. Una acción sobre acciones.
El término conduite [3] incluso con el equívoco que encierra quizás sea uno de los que

mejor permite captar lo específico de las relaciones de poder. La conduite es tanto el acto de


"llevar" a los otros (de acuerdo con mecanismos de coerción más o menos estrictos), como la

manera de comportarse en un terreno más o menos abierto de posibilidades. El ejercicio del

poder consiste en "conducir conductas" y en preparar la probabilidad. En el fondo, el poder se

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encuentra menos en el orden del enfrentamiento entre dos adversarios o en el compromiso de

uno frente a otro, que en el orden del "gobierno". Hay que dejar a este término el amplio

significado que tenía en el siglo XVII. No sólo se refería a estructuras políticas y a la

administración de los Estados; sino que designaba la manera de dirigir la conducta de

personas o grupos: gobierno de los niños, de las almas, de las comunidades, de las familias, de

los enfermos. No sólo incluía formas instituidas y legítimas de sujeción política o económica;

sino modos de acción más o menos pensados y calculados, destinados todos a actuar sobre las

posibilidades de acción de otros individuos. En este sentido, gobernar es estructurar el campo

de acción eventual de otros. Por lo tanto, el modo de relación propio del poder no debe

buscarse del lado de la violencia ni de la lucha, ni del lado del contrato o del nexo voluntario

(que a lo sumo pueden ser sólo instrumentos); sino del lado de ese modo de acción singular -

ni bélico ni jurídico- que es el gobierno.

Cuando se define el ejercicio del poder como un modo de acción sobre las acciones de los

otros, cuando se le caracteriza como el "gobierno" de unos hombres sobre otros -en el sentido

más amplio de esta palabra- se debe incluir siempre un elemento importante: la libertad. El

poder sólo se ejerce sobre "sujetos libres" y mientras son "libres". Con ello entendemos

sujetos individuales o colectivos que tienen ante sí un campo de posibilidad en el cual se

pueden dar diversas conductas, diversas reacciones y diversos modos de comportamiento.

Cuando las determinaciones están saturadas, no existe relación de poder; la esclavitud no es

una relación de poder cuando el hombre está encadenado (en este caso se trata de una relación

física de coerción) sino cuando éste puede desplazarse y en última instancia escaparse. Por lo

tanto no hay un enfrentamiento de poder y libertad, ni éstos mantienen una relación de

exclusión (cada vez que se ejerce el poder, desaparece la libertad); sino un juego mucho más

complejo: en ese juego, la libertad aparece efectivamente como condición de existencia del

poder (en tanto condición previa, ya que es necesario que exista la libertad para que se ejerza

el poder; tanto como su apoyo permanente ya que si se sustrajera por completo del poder que

se ejerce sobre ella, éste desaparecería inmediatamente y tendría que buscar un sustituto en la

coerción lisa y llana de la violencia). Pero al mismo tiempo, la libertad tiene que presentar una

oposición a un ejercicio del poder que en última instancia tiende a determinarla enteramente.

Por lo tanto no se puede separar la relación de poder y la insumisión de la libertad. La

"servidumbre voluntaria" no es el problema central del poder (¿Cómo podríamos desear ser

esclavos?): la reluctancia de la voluntad y la intransitividad de la libertad se encuentran en el

centro de la relación de poder y sin cesar la "provocan". Sería más conveniente hablar de un
"agonismo" (de una relación que es de lucha y de incitación recíproca al mismo tiempo), que

de un "antagonismo" esencial; de una provocación permanente, que de una oposición que los


aísla en su enfrentamiento.
3. ¿Cómo analizar la relación de poder?

Se puede -mejor dicho-: es perfectamente legítimo analizarla en instituciones bien

determinadas. Estas constituyen un observatorio privilegiado para captarlas diversificadas,

concentradas, ordenadas y, al parecer, llevadas a su más alto grado de eficacia. Como una

primera aproximación, se podría esperar que en ellas apareciera la forma y la lógica de sus

mecanismos elementales. Sin embargo, el análisis de las relaciones de poder en espacios

institucionales cerrados presenta algunos inconvenientes. En primer lugar, el hecho de que

una parte importante de los mecanismos empleados por una institución tiene como objetivo

asegurar su propia conservación comporta el riesgo de descifrar funciones esencialmente
reproductoras, sobre todo en las relaciones de poder "intrainstitucionales". En segundo lugar,


al analizar las relaciones de poder a partir de instituciones uno se expone a buscar en éstas la

explicación y el origen de aquéllas, es decir, a explicar el poder por el poder. Por último,

existe el riesgo de ver en las relaciones de poder únicamente modulaciones de la ley y la

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coerción, en la medida en que las instituciones actúan esencialmente a través del empleo de

dos elementos: reglas (explícitas o implícitas) y un aparato que corre el riesgo de otorgarles

un privilegio exagerado en la relación de poder.

No se trata de negar la importancia de las instituciones en la disposición de las relaciones

de poder, sino de sugerir que más bien es necesario analizar las instituciones a partir de las

relaciones de poder y no lo contrario, y que el lugar fundamental donde se asientan éstas debe

ser buscado en otro sitio, aún cuando tomen formas y se cristalicen en una institución.

Recordemos la definición que afirma que el ejercicio del poder es una manera para

algunos de estructurar el campo posible de acción de otros. De esta forma, lo propio de una

relación de poder es que es un modo de acción sobre otras acciones. Es decir que las

relaciones de poder se arraigan profundamente en la trama social y que no forman por encima

de la sociedad una estructura suplementaria, cuya desaparición radical podría pensarse

eventualmente. De todos modos, vivir en sociedad es vivir de manera tal que sea posible

actuar sobre la acción de los otros. Una sociedad sin relaciones de poder es tan sólo una

abstracción. Lo cual, dicho sea de paso, hace, desde un punto de vista político, mucho más

necesario el análisis de su significación en una sociedad determinada, de su formación

histórica, de los que les da solidez o las vuelve frágiles, de las condiciones que son necesarias

para que unas se transformen y otras desaparezcan. Pues decir que no puede existir sociedad

sin relación de poder no quiere decir ni que las que existen son necesarias, ni que de todas

maneras "el Poder" constituye una fatalidad indefinible en el interior de las sociedades; sino
que el análisis, la elaboración, el cuestionamiento de las relaciones de poder y del "agonismo"


entre relaciones de poder e intransitividad de la libertad, es una tarea política incesante y que

esto es incluso la tarea política inherente a toda existencia social.

Concretamente, el análisis de las relaciones de poder exige que se establezca un cierto

número de puntos:
1. El sistema de diferenciaciones que permitan actuar sobre la acción de los demás:


diferencias jurídicas o tradicionales de status y privilegios; diferencias económicas en al

apropiación de riquezas y de bienes; diferencias de puestos en los procesos de producción;
diferencias lingüísticas o culturales; diferencias en el "savoir-faire" y las aptitudes, etc. Toda


relación de poder utiliza diferenciaciones que para ella constituyen al mismo tiempo

condiciones y efectos.
2. El tipo de objetivos que persiguen aquéllos que actúan sobre la acción de los demás:


conservación de privilegios, acumulación de ganancias, utilización de autoridad estatutaria,

ejercicio de una función u oficio.
3. Las formas de institucionalización: éstas pueden conjugar disposiciones tradicionales,


estructuras jurídicas, fenómenos de costumbre o de moda (como se observa en las relaciones

de poder que presenta la institución familiar); también pueden adoptar el aspecto de un

dispositivo cerrado sobre sí mismo con sus lugares específicos, sus reglamentos propios, sus

estructuras jerárquicas cuidadosamente definidas, y una relativa autonomía funcional

(ejemplo de ellas son las instituciones escolares o militares); también pueden conformar

sistemas muy complejos provistos de múltiples aparatos, como en el caso del Estado que tiene

por función constituir la envoltura general, la instancia de control global, el principio de

regulación y, también en cierta medida, de distribución de todas las relaciones de poder en un

conjunto social determinado.
4. Los grados de racionalización: ya que el empleo de las relaciones de poder como acción


sobre el campo de posibilidad puede ser más o menos elaborado en función de la eficacia de

los instrumentos y de la certeza del resultado (refinamientos tecnológicos más o menos

grandes en el ejercicio del poder) o incluso en función del eventual costo (bien se trate del
"costo" económico de los medios empleados o del costo "reaccional" constituido por las


resistencias que se presentan). El ejercicio del poder no es un hecho en bruto, un elemento

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institucional ni una estructura que se mantiene o se rompe: se elabora, se transforma, se

organiza, adquiere procedimientos más o menos adecuados.

Ya se entiende por qué el análisis de las relaciones de poder en una sociedad no puede

limitarse al estudio de una serie de instituciones, ni siquiera al estudio de todas aquéllas que

merecen el nombre de "políticas". Las relaciones de poder se arraigan en el conjunto de la

trama social. Sin embargo, esto no quiere decir que existe un principio de Poder, primitivo y

fundamental, que domina hasta el último elemento de la sociedad; sino que se definen formas

diferentes de poder a partir de esa posibilidad de acción sobre la acción de los demás que es

coextensiva a toda relación social, de las formas múltiples de disparidad individual, de

objetivos de instrumentaciones que se ofrecen a los demás o a nosotros, de

institucionalización más o menos sectorial o global, de organización más o menos pensada.

Las formas y los lugares del "gobierno" de unos hombres por otros son múltiples en una

sociedad: se superponen, se entrecruza, se limitan, a veces se anulan y en otros casos se

refuerzan. Es un hecho que el estado en las sociedades contemporáneas no sea simplemente

una de las formas o de los lugares -aunque sea el más importante- del ejercicio del poder,

pero, de cierta forma, todos los otros tipos de relación de poder se refieren a él. Pero no es

porque deriven de él. Más bien es porque se ha producido una estatización continua de las

relaciones de poder (aunque en el orden jurídico, pedagógico, económico, familiar no haya

adoptado la misma forma). Se podría afirmar, al referirse al sentido limitado del término
"gobierno", que las relaciones de poder han sido progresivamente gubernamentalizadas, e


decir elaboradas, racionalizadas y centralizadas n la forma o bajo la protección de las

instituciones estatales.
4. Relaciones de poder y relaciones estratégicas.

El término estrategia se emplea usualmente con tres acepciones. En primer lugar para


designar la elección de medios para llegar a una meta, se trata de la racionalidad empleada

para alcanzar un objetivo. En segundo lugar, para designar la manera en que una persona

actúa, en un juego determinado, en función de lo que estima que debe ser la acción de los

demás y de lo que juzga que los demás pensarán de cómo debe ser la suya. En resumen, en al

manera en la que se trata de tener influencia sobre los demás. Por último, para designar el

conjunto de procedimientos utilizados en un enfrentamiento para privar al adversario de sus

medios de combate y obligarlo a renunciar a la lucha. En este caso, se trata de los medios que

tiene por objetivo la victoria. Estos tres significados se reúnen en las situaciones de

enfrentamiento -guerra o juego- en los cuales la finalidad es actuar sobre un adversario de tal

manera que la lucha sea imposible para él. La estrategia se define entonces por la elección de

las soluciones "ganadoras". Pero es preciso tener presente que este caso es una situación muy

particular y que existen otras en las que es necesario conservar la distinción entre los

diferentes sentidos de la palabra estrategia.
Haciendo referencia al primer sentido indicado se puede llamar "estrategia de poder" al


conjunto de medios utilizado para hacer funcionar o para mantener un dispositivo de poder.

También se puede hablar de estrategia de relaciones de poder en la medida en que éstas

constituyen modos de acción sobre la acción posible, eventual, hipotética de los otros. Por lo

tanto, se puede descifrar en términos de "estrategias" los mecanismos empleados en las

relaciones de poder. Pero lo más importante es, evidentemente, el nexo entre las relaciones de

poder y estrategias de enfrentamiento. Ya que si es cierto que hay una "insumisión" y

libertades esencialmente reluctantes en el centro de las relaciones de poder y que son

condición permanente de su existencia, no hay relación de poder sin resistencia, sin

escapatoria o huida, sin eventual capitulación. Por lo tanto, toda relación de poder implica,

por lo menos de manera virtual, una estrategia de lucha. Una relación de enfrentamiento llega

a su término, a su momento final (y a la victoria de uno de los dos adversarios) cuando en el

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juego de las reacciones antagonistas se sustituyen los mecanismos estables a través de los

cuales se puede dirigir la conducta de los demás con cierta constancia y con la suficiente

certeza.

Para una relación de enfrentamiento, en vista de que no es una lucha a muerte, el

establecimiento de una relación de poder constituye un punto de mira –que es su realización al

mismo tiempo que se suspende- . Para una relación de poder, a su vez, la estrategia de lucha

constituye también una frontera en la cual la inducción calculada de las conductas de los

demás no puede ir más allá de la réplica de su propia acción. Ya que no es posible que existan

relaciones de poder sin puntos de insumisión que por definición se le escapan, toda extensión

de las relaciones de poder para someterlos sólo pueden conducir a los límites del ejercicio del

poder. Éste encuentra entonces su punto de contención ya sea en un tipo de acción que reduce

a los demás a la impotencia total (una "victoria" sobre el adversario sustituye al ejercicio del

poder), o bien en un cambio de los gobernados que se transforman en adversarios. En

resumen, toda estrategia de enfrentamiento pretende convertirse en relación de poder, y toda

relación de poder tiende, tanto si sigue su propia línea de desarrollo como si se encuentra

resistencias frontales, a convertirse en estrategia vencedora.

De hecho, existe atracción recíproca, encadenamiento indefinido y derrota perpetua entre

relación de poder y estrategia de lucha. La relación de poder puede convertirse en todo

momento, y en algunos se convierte efectivamente, en un enfrentamiento entre adversarios.

Asimismo, las relaciones entre adversarios en una sociedad, dan lugar, en cualquier momento,

a la utilización de mecanismos de poder. Esta inestabilidad hace que se puedan descifrar los

mismos procesos, los mismos acontecimientos y las mismas transformaciones, tanto en el

interior de la historia de las luchas, como en la de las relaciones de poder y de los dispositivos

del poder. No aparecerán los mismos elementos significativos, ni los mismos

encadenamientos, ni los mismos tipos de inteligibilidad, aunque se refieran a la misma trama

histórica y aunque ambos análisis se remitan mutuamente.

Justamente la interferencia de las dos lecturas hace que aparezcan estos fenómenos
fundamentales de "dominación" que presenta la historia de gran parte de las sociedades


humanas. La dominación es una estructura global de poder cuyas ramificaciones y

consecuencias se pueden encontrar hasta en los más sutiles nexos de la sociedad. Pero al

mismo tiempo es una situación estratégica más o menos adquirida y consolidada en un

enfrentamiento de amplia duración entre adversarios. Puede suceder que un hecho de

dominación sólo sea la transcripción de uno de los mecanismos de poder, o de una relación de

enfrentamiento y de sus consecuencias (una estructura política que se deriva de una invasión).

También puede ocurrir que una relación de lucha entre dos adversarios sea efecto del

desarrollo de las relaciones de poder, con los conflictos y las escisiones que trae como

consecuencia. Pero un fenómeno central en la historia de las sociedades es que la dominación

de un grupo, de una casta, de una clase y las resistencias y rebeliones a que se enfrenta, revela

-bajo una forma global y compacta, que se encuentra a la escala de la sociedad en su

conjunto- el encadenamiento de las relaciones de poder con las relaciones estratégicas y sus

efectos de causalidad recíproca.
NOTAS:

1. El artículo original en francés fue publicado en Hubert Dreyfus, Paul Rabinow y Michel
Foucault, Un Parcours Philosophique, Paris, Editions Gallimard, 1984.


2. Cuando Habermas distingue dominación, comunicación y actividad dotada de un fin, no las
concibe, en mi opinión, como tres territorios diferentes sino como tres "trascendentales".

3. El término conduite significa al mismo tiempo "conducción" y "conducta", homónimos que


no era posible conservar en español (N. del T.)